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El derecho a ser dios
17.05.2009 // 21:54 P.M.
(GMT+1) by
Michael Chandler
Lo debí haber visto
venir. Poco después del derrocamiento de la
Corporación Umbrella, sus armas biológicas
cayeron en manos terroristas. Una nueva era de
bioterrorismo se cernió sobre los países más
vulnerables. Lo que puso en peligro el
equilibrio de los poderes de esas regiones. Los
habitantes de las zonas desestabilizadas
temieron que sucediese otro incidente como el de
Ciudad Raccoon, fuera inevitable.
En medio del pánico, los
gobiernos del mundo recurrieron al Consorcio
Farmacéutico Mundial, que creó la unidad
antiterrorista llamada B.S.A.A. Los operativos
de la B.S.A.A. recibieron la misión de
infiltrarse en las bases bioterroristas,
neutralizarlos y restablecer la seguridad y
estabilidad en varias regiones del Planeta.
Sin embargo, las víctimas
continúan aumentando con los años que voy
luchando. Más y más me encuentro preguntándome.
Si vale la pena pelear por todo esto. Quizá
algún día lo descubriré.
Lo humano ha desaparecido.
Una infección de demencia será lo que percibirás
cuando estés ahí. Sin importar a dónde mires lo
único que verás será muerte, ahí dónde todo
comenzó.
El derecho de jugar a ser
Dios, sólo alguien verdaderamente capaz de ser
el elegido. Merecerá ese Derecho.
Mientras los conspiradores
permanecerán en las sombras para lograr sus
objetivos. La contaminación, la creación y
sobretodo, la evolución. Emergiendo de lo más
profundo del terror serás el espectador de
nuevas especies dónde los límites de la luz y la
oscuridad se cruzarán.
Ahora no habrá razón de temerle a la oscuridad
puesto que el miedo ahora estará a la luz del
día.
Análisis
by
Meristation
Adentrarse en el
territorio hostil de Kijuju es mucho más difícil
de lo que a primera vista puede parecer. El
universo creado alrededor de la franquicia
Resident Evil es tan extenso que es difícil
saber encuadrar a esta quinta entrega dentro de
la misma. Capcom ha intentado fusionar el
argumento de los Resident Evil tradicionales con
el estilo jugable del éxito de crítica y
público que fue Resident Evil 4, más un
cooperativo a lo Outbreak. Así, en cierto modo,
se intentan abarcar todas las principales
ramificaciones de la serie. Un movimiento
integrador arriesgado, porque no necesariamente
los amantes de una de las vertientes aprecian el
resto de variantes, pese a que pertenezcan a la
misma franquicia.

Esta división de opiniones se hizo todavía
más patente tras el lanzamiento de la demo que se distribuyó a
través de los servicios de descarga de las consolas que lo acogen.
Han corrido ríos de tinta entre defensores y detractores de un juego
que, para muchos, apuntaba demasiado alto, y para otros, era
necesario. Sea como fuere, lo cierto es que todos esperaban su
llegada como agua de mayo, ansiosos por ver lo que ofrecería en su
versión final. Esta misma semana será cuando uno de los juegos
estrella que han protagonizado todas las grandes ferias y las
portadas de las revistas durante años, se ponga a la venta. Ha
llegado su hora de demostrar si está al nivel de la expectación
creada o se muestra impotente, incapaz de satisfacer a los usuarios.
Lo cierto es que
Resident Evil 5 es un juego que se convierte en
la culminación argumental de una gran
franquicia, en el capítulo final que da sentido
y lógica a todos los acontecimientos que se han
ido sucediendo durante las seis entregas
anteriores. Tiene potencial para satisfacer a
todo aquel que le dé una oportunidad, aunque
también hay que reconocer que su conservadora
apuesta reutilizando planteamiento
y convenciones de RE4, se percibe anticuada, y
más aún, con un predominio absoluto de la acción
que provoca que se sitúe lejos de ese espíritu
de survival horror que había permitido despuntar
a la serie en los incios. El giro hacia la
acción y el desprendimiento de elementos de
survival horror, que, si bien tiene lógica
dentro del propio argumento de la serie, no
siempre ha dejado satisfechos a los jugadores,
ya con su cuarta entrega; nos hubiese gustado
ver cómo se aprovechaba el potencial de la nueva
generación para dar un paso adelante, algo que,
por mucho que seamos testigos de un momento
cumbre en la franquicia, no nos da la sensación
que se haya hecho.
El juego conserva el
estilo de juego de Resident Evil 4, en todos los
aspectos, y esto es algo que le lastra. Si bien
las primeras cinco entregas de la franquicia
conservaron el mismo sistema de control (RE,
RE2, RE3: Nemesis, RE Code: Veronica y RE0), lo
cierto es que el éxito no acompañó mucho cuando
esta última entrega, una precuela a la historia
del primer capítulo, llegó al mercado en
GameCube. Se criticó ante todo el que se
mantuviese un sistema tan anticuado de control,
ampliamente superado por otros juegos de la
época; por eso mismo, Capcom cambió radicalmente
la dirección de Resident Evil 4 a mitad de
desarrollo, convirtiéndolo en lo que conocemos a
día de hoy, algo que no aprobaron muchos
seguidores. Ahora, Resident Evil 5 mantiene ese
mismo sistema de control; pero cuatro años
después, es demasiado tarde para repetir esa
misma fórmula.
Si de algo no cabe duda
es que estamos ante un gran juego, cuya calidad
técnica y valores de producción están al nivel
de los mejores títulos de esta generación,
aunque le pesa su herencia genética en algunos
aspectos. Antes de pasar al análisis
pormenorizado de todo lo que ofrece RE5, debemos
afirmar que es un título pensado,
principalmente, para los seguidores de la
franquicia desde su primera entrega; los guiños
a las incursiones previas serán constantes,
hasta el punto de que durante las pantallas de
carga se nos narrarán hechos importantes de la
cronología de la serie. Algo que provoca que los
que no hayan disfrutado de ellas con
anterioridad se pierdan gran parte del encanto
de Resident Evil 5: una oda a su legado, un
final digno a este extenso arco argumental, y a
partir de aquí, como el propio Jun Takeuchi ya
ha dicho, empezar de cero con Resident Evil 6.
Minimizando al máximo
los posibles destripes en los que sería muy
sencillo caer en este apartado, comentaremos lo
que es la línea argumental de Resident Evil 5,
uno de los puntos fuertes y de mayor atractivo
de esta entrega. Chris Redfield ha estado
luchando férreamente contra la corporación
Umbrella desde los sucesos acontecidos en la
mansión Spencer. Cuando creía haber acabado con
ella, se unió a la BSAA, una organización que
vigila todos los riesgos de terrorismo biológico
a lo largo y ancho del mundo. En su última
misión, Chris es enviado a Kijuju, donde se
reuniría con su contacto, Sheva Alomar; ambos
deberán seguir la pista de un hombre llamado
Irving, quien parece tener mucho que esconder.
No obstante, su llegada
a la región estará rodeada desde el principio de
extrañas circunstancias. En sus primeros pasos
por las calles de Kijuju, empiezan a observar un
comportamiento extraño en sus habitantes, que se
atacan entre sí. Siguiendo la calle principal,
un grupo pega una paliza a alguien encerrado
dentro de un saco, y se detiene cuando nos
acercamos; en las calles de los alrededores, hay
persecuciones. Llegan junto a su contacto y se
preparan para su misión cuando el caos se
apodera del entorno, y cientos de aldeanos se
abalanzarán sobre ellos. Infestados, mejor
dicho, dado que todos cuentan con un parásito en
su interior que les incita a actuar de esa forma
tan violenta. “No he visto nunca zombies como
estos”, que dice el propio Chris Redfield tras
acabar con el primero que se encuentran.
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